
Todo depende del cristal con que se mira


La aparición de estos defectos obedece fundamentalmente al uso de materiales adherentes de baja especificación: PVB. A partir de allí los vidrios son vulnerables a:
Cambios de temperatura. Ocasionan dilataciones y contracciones en el policarbonato antiesquirlas que terminan por permitir la entrada de aire.
Alta humedad relativa. Sumada a las altas temperaturas aceleran los procesos de desprendimiento y pueden llegar a propiciar la aparición de hongos en los cantos del vidrio.
Degradación del material. El paso del tiempo acumula los efectos de degradación.

Es la separación de las capas que componen el vidrio blindado. Quiere decir que el aire ha logrado penetrar entre las capas y se ha iniciado un proceso de desprendimiento. Delaminación significa falta de adherencia entre capas. Es un proceso irreversible que afecta la apariencia general del vehículo restándole originalidad.

Se conoce con este nombre a la apariencia nublada en los vidrios a causa de degradación paulatina del PVB. Algunas personas se refieren a este aspecto como ‘lechoso’ y ‘tornasol’. En cualquier caso representa una pérdida de la transparencia, problema que aumenta con el paso del tiempo y que incide en la disminución del confort visual de los tripulantes del vehículo.